ARTÍCULO ESPECIAL
Los honorarios y los fantasmas
Honorary and Ghosts
Rogelio
Sepúlveda Infante
Cirujano
Dentista, Maestro en Salud Pública, Catedrático Facultad de Odontología
de la U.A.N.L.
Editor, Revista Mexicana de Estomatología.
El
Consejo Editorial de la Revista Mexicana de Estomatología toma con
gran seriedad la lista de autores. Sólo los autores que contribuyeron
de forma directa y sustancial deben ser incluidos en la lista, evitando autores
honorarios" o fantasmas. Las personas que sólo
contribuyeron con sugerencias o apoyo indirecto deben ser mencionadas en los
agradecimientos y no en la lista de autores.
El Consejo Editorial considera como una grave falta ética o fraude
científico la entrega de un manuscrito sin la previa autorización
de alguno(s) de los autores, con la inclusión de autores honorarios
o con la omisión de colaboradores directos, y lucha seriamente para
evitar este tipo de prácticas.1
El fraude científico como toda conducta delictiva, implica el engaño
deliberado al margen de las normas éticas. Los investigadores corruptos
inventan desde datos hasta experimentos; pero, el tipo de fraude científico
más común es la autoría inmerecida, perpetrado con el
objetivo de aumentar su número de publicaciones, por ambición,
vanidad, deseo de fama, pereza, regalías monetarias, complejo mesiánico,
y ello conduce a la pérdida de la capacidad moral para distinguir lo
correcto de lo incorrecto. Cabe acotar que la honestidad es una condición
absoluta, que no admite puntos intermedios: se es honesto o deshonesto, no
existe término medio.2
El interés para publicar lleva a algunos investigadores
en tratar de aparecer como autores de trabajos en los que no han participado
(honorario o invitado) o no cumplen con los requisitos para ser
denominado autor, de acuerdo con los lineamientos del Comité Internacional
de Directores de Revistas Médicas (ICMJE) o Grupo de Vancouver; y que
otros individuos que han participado en la redacción de aquellos no
aparezcan como autores (fantasma).3
El escenario típico se da en aquellas personas que requieren publicar
frecuentemente para obtener promociones laborales, estímulos en el
salario, quedar bien con el jefe o superiores institucionales, amiguismo o
compadrazgo.
En algunos casos, los trabajos son elaborados por alumnos de pregrado o posgrado
y tras una muy pobre supervisión (científica, metodológica,
redacción y hasta ortográfica) de parte del profesor
o investigador, se les exige que incluyan a una serie de personas
como autores, que ni siquiera han leído el documento.
La autoría honoraria, por lo general involucra la inclusión
de personas jerárquicamente superiores al autor(s) como su supervisor,
líder de equipo, jefe de departamento o director institucional. Sus
nombres pueden ser incluidos como reconocimiento a su contribución
al tópico investigado, la provisión de fondos para la investigación,
otorgamiento de espacio de laboratorios o equipamiento. A pesar de que estas
contribuciones pueden ser reconocidas, ellas por si mismas no constituyen
criterios de autoría. Por otro lado, estos nombres pueden haber sido
incluidos por temor de los autores a represalias si se les dejaba fuera del
listado de autores, para agradar a aquellos en el poder, o en la creencia
de que la adición de nombres de prestigio puede llevar a la aceptación
del manuscrito para su publicación. Todo esto son claramente acciones
no éticas.
Se ha observado que a mayor número de autores en un artículo,
mayor probabilidad de que contenga autores honorarios: pasa del 2% cuando
hay un máximo de tres autores al 29% cuando el artículo lo firman
al menos seis. En las revistas más prestigiosas de medicina general
se estima que la prevalencia de autoría honoraria y fantasma son del
18% y el 8%, respectivamente. Aproximadamente uno de cada cinco artículos
publicados presentan autores honorarios y/o fantasmas.4
Para combatir la autoría honoraria, muchas revistas exigen que se especifique
cuál fue la contribución al estudio y al artículo de
cada una de las personas que aparecen como autores. En la lucha contra la
autoría fantasma, hay un consenso amplio en que hay que informar en
el artículo (en el apartado Agradecimientos) sobre si intervino
un redactor profesional y quién sufragó este costo.
Se ha propuesto que la mejor manera de evitar estas irregularidades es considerar
las autorías honoraria y fantasma como malas prácticas científicas
(es decir, como fraude), y tratarlas como tales.
Los editores de revistas médicas deben tomar los pasos necesarios para
asegurar a sus lectores de que el contenido de sus publicaciones están
basadas en datos verdaderos, que son originales y cumplen con las reglas éticas
de la investigación clínica y biomédica, incluyendo la
notificación de actos no éticos.
El rol de editor se ha venido tornando más difícil debido a
la presión de publicar trabajos científicos, siendo estimulados
por el papel de que esos trabajos juegan en la curricula vitae cuando los
autores aplican por posiciones universitarias, promociones académicas,
fondos para investigación y el prestigio personal. Como consecuencia,
las instancias de mal comportamiento en las publicaciones científicas
se detectan. En algunos casos se detectan durante el proceso editorial, principalmente
cuando los revisores identifican plagio o publicaciones redundantes. Otros
casos se denuncian después de que el manuscrito se publica. Es función
del editor el verificar esta mala conducta, solicitar una explicación
de los autores, y si la respuesta no es satisfactoria, reportar el problema
a las autoridades institucionales que alojan al autor. Los editores deben
denunciar la situación en el próximo número de la revista.
Las universidades deben enseñar y reglamentar las reglas éticas
en la información científica.4
La Revista Mexicana de Estomatología sigue las recomendaciones establecidas
por el Comité Internacional de Directores de Revistas Médicas
(ICMJE) y otras instancias similares, pero la honestidad y buena fe de todos
los actores involucrados en el proceso de la publicación biomédica
(autores, revisores, editores) siguen siendo la piedra angular para la buena
conducta científica.
BIBLIOGRAFÍA
1.- Manual para la preparación de manuscritos. Revista Mexicana de
Ingeniería Biomédica.
2.- Francisco Hernández-Chavarría. Fraude en la autoría
de artículos científicos. Rev Biomed 2007; 18:127-140.
3.- Rafael Dal-ré, Autoría inapropiada en los artículos
de investigación clínica. Luces y Sombras en la Investigación
Clínica. Obtenido de: https://www.fundaciogrifols.org/ documents/4662337/4688901/
cap20_1.pdf/e9ee6c09-c4a8-486c-8f4d-2bfa71671b45
4.- Humberto Reyes B. Editorial, Honestidad y buena fe: dos pilares en la
ética de las publicaciones biomédicas. Rev Méd Chile
2007; 135: 415-18.
Bibliografía no referenciada
Benos, Dale J., Jorge Fabres, John Farmer, Jessica P. Gutierrez, Kristin Hennessy,
David Kosek, Joo Hyoung Lee, Dragos Olteanu, Tara Russell, Faheem Shaikh,
and Kai Wang. Ethics and scientific publication. Adv Physiol Educ 29: 5974,
2005; doi:10.1152/advan.00056.2004.
J. Matías-Guiu, R. García-Ramos. Fraude y conductas inapropiadas
en las publicaciones científicas. Neurología. 2010;25(1):1-4.
Laragh Gollogly, Hooman Momen. Ethical dilemmas in scientific publication:
pitfalls and solutions for editors. Rev Saúde Pública 2006;40(N
Esp):24-9.
Jonathan Leo y Jeffrey Lacasse. Los escritores fantasma y la medicina académica.
(Ghostwriting and academic medicine). The Chronicle of Higher Education, 19
de julio 2010. Obtenido de: http://www.saludyfarmacos.org/lang/es/boletin-farmacos/boletines/may2011
Traducido por Salud y Fármacos.
Autor
de correspondencia:
C.D. Rogelio Sepúlveda Infante, M.S.P.
editor@remexesto.com
Artículo recibido:
2 de Diciembre 2015.
Artículo aprobado para publicación:
18 de Diciembre de 2015.
Revista Mexicana
de Estomatología.
Vol 2, No
3 Julio - Diciembre 2015.
ISSN: 2007-9052
www.remexesto.com
ISSN: 2007-9052
Http:www.remexesto.com